PENSAMIENTO Y RENDIMIENTO DEPORTIVO

¡pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes!.
Facundo Cabral (Cantautor Argentino)


El deporte no es solo dieta y entrenamiento, nuestra cabeza es un músculo más y tenemos que saber elegir nuestras creencias. Ytú..que tipo de persona eres?



Extraído (y adaptado para el triatlón) del libro de Anthony Robbins “Poder sin Límites”

PD:Gracias Tati por recomendarmelo


Los que se empujan al fracaso
Imaginemos a un individuo convencido de que no sirve para una cosa determinada.

Digamos que se ha convencido a sí mismo de que es mal triatleta(*). Con esta expectativa de fracaso, ¿qué proporción de su potencial será capaz de movilizar? No mucha, puesto que ya se ha dicho a sí mismo que «no puede».

Si empieza con una perspectiva de esa clase, ¿que tipo de acciones emprenderá probablemente? ¿Serán seguras, enérgicas, congruentes y afirmativas? ¿Reflejarán su potencial verdadero? No es probable.

Cuando uno está convencido de que va a fracasar, ¿por qué razón va á emprender un gran esfuerzo?

Así pues, esa persona ha empezado con un sistema de creencias que subraya lo que no puede hacer, sistema que consecuentemente le comunica al sistema nervioso la orden de reaccionar de una manera determinada. Se ha movilizado una proporción muy reducida del potencial y se emprenden acciones titubeantes y poco firmes. ¿Qué resultados pueden derivarse de todo eso? Mediocres, probablemente y en el mejor de los casos. ¿Y cómo afectarán esos resultados mediocres a las creencias en lo tocante a futuros intentos? Muy posiblemente reforzarán las creencias negativas que estuvieron en el origen de la cadena.
Tenemos ahí una clásica espiral descendente. EL FRACASO LLAMA AL FRACASO.

Las personas infelices y cuya vida «está rota», como suele decirse, han estado tanto tiempo privadas de los resultados que buscan, que ya no creen ser capaces de producirlos. Por tanto, es poco o nada lo que hacen para movilizar su potencial; más bien procuran descubrir la manera de quedarse tal como están haciendo el mínimo esfuerzo posible.

De tales acciones, ¿qué resultados pueden desprenderse? Obviamente, resultados míseros que sólo sirven para quebrar todavía más su fe, si es que eso aún es posible.

Los que tienen FE en si mismos
Consideremos la cuestión desde otro punto de vista. Digamos que empieza usted con grandes esperanzas.

O más que grandes esperanzas: usted CREE, con todas las fibras de su ser, que va a triunfar. Si comienza con esa comunicación clara y directa de lo que cree verdadero, ¿qué proporción de su potencial utilizará? Una buena parte, probablemente.

¿Qué clase de acciones emprenderá esta vez? ¿Se forzará de mala gana a realizar un intento denodado? ¡Desde luego que no! Usted está animado, lleno de energía, ve grandes posibilidades de éxito, ataca con toda la artillería.

Al dedicar un esfuerzo de esta categoría, ¿qué resultados se producirán? Es más probable que sean bastante buenos. ¿Y cómo influye esto en su confianza de poder obtener grandes resultados en el futuro? Es todo lo contrario del círculo vicioso que describíamos antes. 

En este caso el ÉXITO LLAMA AL ÉXITO y genera más éxito. Y cada triunfo crea más fe y más vigor para triunfar a una escala todavía más amplia.

Pero, ¿no fracasan a veces los triunfadores? Sin duda. ¿Se garantiza el resultado con sólo la creencia afirmativa? Claro que no.

Si alguien le asegura tener la fórmula mágica que garantiza el éxito perpetuo e infalible, será mejor que se tiente usted la billetera y eche a andar en sentido opuesto.

Pero la historia nos proporciona numerosos ejemplos de cómo cuando los protagonistas logran mantener el sistema de creencias que les daba fuerza, vuelven a intentarlo poniendo en ello toda su capacidad de acción y los recursos necesarios para triunfar al fin sobre las contrariedades.

A veces no hace falta tener una fe tan tremenda para triunfar en algo. En ocasiones, los individuos producen resultados sobresalientes sencillamente porque ignoraban que la cosa fuese difícil o imposible. Es decir que A VECES BASTA CON LA AUSENCIA DE CONVICCIONES LIMITATIVAS.

La realidad para usted es la realidad que usted crea. Si tiene representaciones internas o creencias positivas, será porque usted las ha creado así. Y si son negativas, también son obra de usted. 

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